Platinum End abandonado

Después de haber leído los 4 primeros volúmenes de Platinum End, he decidido abandonarla. El peso de expectativa que lleva encima el dúo Ohba-Obata es enorme, y es que Death Note no es una historia fácil de superar. Incluso Bakuman, siendo bastante tópica, fue igualmente disfrutable e interesante por como presentaba el mundo de la publicación del manga. Después tenemos Platinum End, una obra, en general, mediocre.

Pero dejemos de lado las otras obras de este dúo, que aquí venía a hablar de su última producción. El planteamiento de la historia ya de por sí no es especialmente impactante u original. Es el simple “unos cuantos elegidos se pegan entre todos y el que queda último en pie gana”. Simple pero con potencial a ofrecer una desarrollo interesante, como otras historias como Fate/Zero o películas como la de Los inmortales (Highlander). Pero que tiene, por ejemplo, Fate/ Zero, en comparación a Platinum End? Buenos personajes.

Como protagonista de esta historia de ángeles y peleas por convertirse en Dios, tenemos al típico adolescente con pasado dramático, y que por ello arrastra una apatía casi constante. No tiene porque darse, pero sí es su caso. No se introduce como alguien precisamente interesante, y su perfil no encaja para nada en el contexto de la batalla por convertirse en Dios. Es el típico moralista que no sale de sus casillas, y en el único momento en el que parece demostrar valor, esto le lleva a hacer algo estúpido y precipitado. Evidentemente, uno espera una evolución, y esto debe ser lo importante y lo que haga interesante al personaje, pero poco ha demostrado de eso en los cuatro primeros volúmenes (más allá de no querer intentar matarse, otra vez).

Platinum end Mirai Kakehashi
Japón, sé que te van mucho los traumas de infancia y eso, pero supera ya el arquetipo de Shinji

Por otro lado, tenemos al antagonista principal, Metropolitaman (Kanade Uryu), un personaje que en los 4 volúmenes leídos se ha mostrado bastante directo en sus intenciones: va a conseguir convertirse en Dios a costa de la muerte de toda la gente que haga falta. En general, los elegidos para esta batalla tienen en común una experiencia cercana a la muerte, ya sea con el suicidio o una enfermedad mortal. En el caso de Kanade Uryu esto se da con la muerte de su hermana, que da base a su personaje pues quiere convertirse en Dios para resucitarla. Desde luego, un personaje mucho más interesante que cualquiera de los “buenos”, y aunque poco sutil en sus actos, los espectáculos que suele montar para matar a los otros candidatos a Dios son entretenidos.

Finalmente, tenemos a los secundarios que acompañan a Mirai: otra estudiante, Saki, que intentó suicidarse por motivos que se cuentan en el cuarto volumen, y Mukaido, un hombre maduro con cáncer y el personaje que da más vida y gracia al grupo de protagonistas. La introducción de Mukaido en el grupo de protagonistas fue esencial, porque de no ser por él hubiese sido un muermo ver como dos adolescentes traumados no saben qué hacer al verse abocados en contra de su voluntad en una situación como la que se encuentran. Igualmente, el peso que debe cargar Mukaido es demasiado grande, y tanto Saki como Mirai son aburridos, sosos y poco interesantes. Estoy cansado de adolescentes traumados, inexpresivos y con la misma fuerza de voluntad que una piedra. También tenemos los personajes de los ángeles, que están bien, animan la escena y aportan diferentes puntos de vista de las situaciones, pero su posición es más de espectador y consejero, y tampoco actúan demasiado.

Platinum end, Mukaido y Kakehashi

Considero que los personajes no son lo suficientemente buenos como para cargar con la simpleza del argumento, pero si algo puede salvar este manga es el impresionante dibujo. Seguramente lo mejor que ha dado Obata, ya que el contexto más fantástico le permite ofrecer unos diseños más vistosos y unas escenas más impactantes y suculentas a la vista. Y eso que lo he leído online, porque en físico debe ser aún más impresionante y una delicia de ver. Pero claro, una delicia de ver, no de leer, de modo que si algo me compraría de Platinum End sería un artbook donde poder apreciar el dibujo de Obata en todo su esplendor y detalle, pero no el manga.

Con un arquetipo de protagonista muy manido ya y mal planteado, y con un argumento simple aunque con potencial (pero mal aprovechado), Platinum End es un manga que se aleja bastante de la calidad de las otras obras de Ohba y Obata, y que me apena calificar de mediocre. Al menos tiene un dibujo maravilloso, aunque nada más allá de ser simplemente muy detallado. Si queréis ver una obra similar miraos The Law of Ueki, que tiene el mismo argumento, pero los diferentes contendientes en la lucha para convertirse en Dios tienen poderes diferentes. Mucho menos dramática o intentando ser profunda presentando a un protagonista traumado y suicida, y desde luego más entretenida y buena.

Kosuke Ueki
Kosuke Ueki, cuyo poder de convertir la basura en árboles le convierte en un protagonista de shonen de peleas algo distinto.
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